Suena Txoria Txori, en la voz de Joan Báez, la icónica cantante de folk estadounidense –de actualidad, además, por la película A Complete Unknown –. Brutal.

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Son las manos de Lady Grumpy las que han colocado esta canción a girar y brillar en su mesa de mezclas. “Es el vinilo que más quiero. Fue grabado en la plaza de toros de Bilbao en 1988.

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¡Lo compré en Australia! Tiene un error tipográfico porque pone que Joan Báez canta en catalán. Es mi tema preferido”, desvela al hablar de esta joyita hallada en la otra parte del globo.

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En efecto, Lady Grumpy es DJ. De viniloexclusivamente y pincha música de mujeres, exclusivamente.

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Lo hace con el tacón afinado, finísimo, atinado. Esas son sus señas de identidad: Lady Grumpy DJ: música con tacón de aguja. Y detrás de los platos: la getxoztarra Ainhoa Sanz. 

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“Pinchar a chicas es mi sello y quiero dar valor a la música en femenino y visibilizar a las cantantes. 

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No es discriminación: uno pincha ska, otro techno, el otro reggae… y yo pincho chicas”, comenta sin dar más vueltas. Eso, para los discos.

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Te limitas mucho a ti misma porque conseguir vinilos de mujeres es difícil, pero lo logras. Puedo hacer una pinchada de cuatro horas.

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Y eso que nunca repito artista ni tema. Hay que poner en valor a todas”, considera. “Me gustan mucho, además, los vinilos de colores, pero porque soy una presumida.

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Eso es por coquetería pura”, suelta con un sarcasmo que esparce buen rollo. Suma así una década de camino musical taconeando. 

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“De los diez años, llevo unos seis profesionalmente o semiprofesionalmente más bien, porque es complicado este mundo”, aclara Ainhoa, la DJ gruñona. 

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“Una persona me llamaba grumpy machine: máquina de gruñir, y a mí me hacía gracia. Y empecé a usar Lady Grumpy en el Hotmail.

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Se fue quedando… Y a la hora de ponerme un nombre de DJ pensé que tenía que ser algo muy mío”, explica.

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Y siguiendo con esas referencias a la piel y al corazón… La aguja y el tacón. “Esto surgió de una tormenta de ideas con Joe Gabardo, que era el guitarrista de The Boo Devils, con los que yo he trabajado.

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Siempre llevo tacones y pensamos en ello por lo femenino y por la aguja de pinchar en vinilo. Me encanta y me representa”, destaca esta vecina de Algorta, “absolutamente autodidacta”, como confiesa.

A saber la cantidad de discos que rebosan y decoran su hogar. Y siempre, además, a la búsqueda y captura de más. 

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“Hace poco estaba en casa y me llamó una amiga por teléfono para decirme que al lado del Puente Colgante había vinilos de segunda mano.

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Salí corriendo y para allí que fui. Compré algunos de Estitxu, que tiene versiones en euskera de temas americanos”, señala.

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Y claro, cuando va de viaje, tiene que localizar alguna tienda para ampliar su colección. Y luego… a hacer hueco en la maleta. “Y cuando voy a pinchar a algún sitio parezco la Piquer con su baúl”, compara. 

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“Yo llevo mis dos platos, mis agujas, mi mesa de mezclas y los discos, lógicamente. Y, a veces, llevo hasta los bafles.

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Y una mención superespecial merece una amiga que me regaló una tela para tapar los entresijos de mi equipo, que la hizo a mano y es un tacón de aguja y un vinilo. Soy la persona más orgullosa con ella”, agradece Ainhoa.

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Con todo ese baúl ha pasado por festivales, inauguraciones, aniversarios… 

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“Y he estado en el Pipers de Algorta una temporada a la hora del vermú, como si fuera la DJ residente. No he pinchado en BBC: bodas, bautizos y comuniones, es algo que me aterra… Es difícil encajar”, reconoce.

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De su mesa, nacen reproducciones de cuerdas vocales femeninas de distintos estilos.

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Me gusta la música de los años 20 y 30 y también artistas de hoy en día. No limito, pero hay una excepción: tiene que gustarme la música. 

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Así que nada de reggaeton, por ejemplo. Puedo poner hasta zarzuela, como La chica del 17. Me permito el lujo de pinchar bizarradas, como La flor de la canela. Y el último vinilo que tengo es el de Beyoncé. Yo nunca me lo habría comprado; me lo han regalado y tiene temas maravillosos. 

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Pincho variado. Así me lo paso bien”, admite. Y es que de eso va toda esta historia: “Esto tiene que ser algo divertido para mí y para quien lo escucha. Lo que yo quiero es que la gente mueva las patitas, que es otra de las frases que uso y me representa”, subraya.

¿Música para madres?

Este espíritu, de patitas, vinilos y tacones se ha topado, en alguna ocasión, con reacciones fuera de lugar, de época o… de planeta. 

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“Una chica me preguntó si era feminista o feminazi y en mi cabeza sonaba la canción de Lolita Garrido: Eres tonto, muchacho, tú eres tonto…

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Y, por otro lado, la de Rata de dos patas, de Paquita la del Barrio. Nunca sé si era un insulto o un piropo, la verdad”, traslada.

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“También hace poco me llamaron para pinchar en una fiesta que se hacía en una pista polideportiva. Me preguntaron qué es lo que hacía y les conté.

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Su respuesta fue: Entonces, cuando hagamos una fiesta de madres solo, ya te llamaremos”, narra Ainhoa aún incrédula.

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Hay más experiencias: “Tenía cerradas actuaciones en un bar de Bilbao muy conocido para Aste Nagusia y después del primer día, me dijeron que no volviera, que no les gustaba.

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Nunca sabré si es por mi música, aunque ya sabían que pinchaba en vinilo y a mujeres, o porque mi estética no era lo que buscaban. Tampoco me importó”. Ale, Lady Grumpy, tras los platos.

Los datos

Rasgos diferenciales. Ainhoa Sanz se distingue, no solo por ser una de las pocas mujeres que ejercen como DJ, sino por pinchar música de mujeres y solo en vinilo.

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“Conozco a chicas que pinchan con ordenador, con tablet, con cedé, con pen drive… Solo vinilos, conozco a Bea y Nerea, en Gasteiz, y aquí, en Bilbao, a ninguna”, comenta esta getxoztarra.

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Instagram. Lady Grumpy DJ (@musicacontacondeaguja).

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La cifra

24

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Una de las sesiones más especiales de Lady Grumpy es el 24 de diciembre desde el balcón de su casa en Algorta.

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· Link

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