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Martes, 25 de febrero 2025
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El desierto de Atacama, en Chile, es el paraíso de los telescopios gigantes. Allí se encuentran o se están construyendo las mayores estructuras del mundo para observar el universo. Para hacerse una idea de sus colosales dimensiones, se accede a la categoría de telescopio gigante cuando los espejos superan los 20 metros de diámetro. Son tan grandes que no pueden hacerse de una sola pieza. Los conocidos como ‘extremely large’ en inglés sobrepasan incluso los 30 metros. Cuanto más grandes son, más luz captan y mayor resolución alcanzan. Uno de estos colosos es el Telescopio Gigante de Magallanes (GMT), «el más potente del mundo» y con una muy destacada participación vasca. Idom, la firma bilbaína que dibujó el nuevo San Mamés, se ha encargado del diseño de la cubierta que lo protege. Es una mole de 65 metros de altura, roza las 5.000 toneladas de peso y es capaz de soportar los seis terremotos al mes de media que se registran en este remoto páramo chileno.
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Telescopio polaco
Telescopio Dupont
Telescopio Magallanes
Observatorio
Las Campanas
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«Es la segunda más grande del mundo, solo por detrás de la del European Extremely Large Telescopio (ELT), que alcanza los 80 metros. También participamos en su diseño, pero en una etapa más inicial», explica Armando Bilbao, director de Operaciones de Idom. «Hemos colaborado en todos los telescopios gigantes del mundo», destaca Gaizka Murga, responsable de Astronomía y Espacio en la empresa vizcaína. En el ELT, por ejemplo, se han encargado también de las estaciones prefocales, claves para su funcionamiento. Su sello se encuentra igualmente en el telescopio solar más grande del mundo, el Mauna Kea Spectroscopic Explorer (MSE), ubicado en Hawai.
Construido por un consorcio internacional liderado por Estados Unidos y 14 universidades e instituciones de otros países, el presupuesto del GMT ronda los 2.000 millones de dólares. «La parte más costosa de un telescopio no son los espejos, sino la cubierta», asegura Buell T. Jannuzi, jefe del departamento de Astronomía de la Universidad de Arizona, donde se han fabricado los espejos del coloso. Lo confirma Bilbao. «El coste crece exponencialmente con el tamaño y se dispara en la generación de telescopios ‘extra grandes’ en comparación con las generaciones anteriores, que se denominaban ‘muy-grandes’ pero que eran un orden de magnitud menor». Estas son las claves de la ‘casa’ del GMT.
Más alto que San Mamés.
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Las dimensiones del domo son colosales. Alcanzará una altura de 65 metros, más que San Mamés –48 metros desde el césped– y el equivalente a un edificio de 22 metros de altura. Es más del doble de grande que una ballena azul, el animal más grande que existe, y cuatro veces más que las de los telescopios existentes. Con una anchura de 60 metros y forma de caja, su peso ronda las 5.000 toneladas. «Es como una meganave industrial metálica muy robusta», detalla Bilbao. Para su construcción se emplearán «módulos estandarizados, unas placas de aluminio que se montan como si se tratara de un Lego», añade.
Movilidad
Una de las mayores complejidades de las cubiertas de los telescopios es que tienen que ser móviles. En el caso del de Magallanes, dos grandes compuertas de 46 metros de altura se abren para permitir que sus espejos escruten la galaxia. Tardan tres minutos. Al tratarse de un telescopio óptico, se abren por la noche –el otro tipo, el solar, lo hace durante el día para estudiar el astro rey–. La tecnología empleada es similar a la de las cubiertas de los estadios deportivos pero con una precisión infinitamente superior para que la observación de los científicos no se vea entorpecida.
La estructura puede girar también 360 grados sobre sí misma, una operación en la que invierte entre tres y cuatro minutos. Cuando se encuentra en modo seguimiento de estrellas –’star tracking’– el movimiento es muy lento, casi imperceptible (0,0018 kilómetros por hora); en caso de emergencia, puede acelerarhasta superar los tres kilómetros por hora. En ambos casos lo hace sobre un sofisticado sistema de raíles capaces de mover su enorme peso gracias a 66 motores situados en su base. El sistema tiene que estar sincronizado para seguir el movimiento del propio telescopio durante la noche y puede funcionar incluso si alguno de estos motores se estropea.
Sistemas para soportar terremotos
El GMT se levantará sobre la cima del cerro Las Campanas, a 2.514 metros de altitud, con más de 300 noches despejadas al año y a 160 kilómetros de distancia de la ciudad más cercana. El inconveniente principal de su ubicación son los terremotos. El desierto de Atacama es una de las zonas con mayor actividad sísmica de todo el mundo, con una media de seis temblores al mes.
Esta circunstancia ha sido tenida muy en cuenta por los entre 40 y 50 ingenieros que han diseñado durante dos años el domo.
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La estructura anti terremotos es doble. De un lado, toda la cubierta se asienta sobre «una estructura muy fuerte que resiste, no amortigua. No podemos dejar ningún margen como se hace en los edificios», detalla Bilbao, que añade que una alternativa a este sistema es el de amortiguar «las aceleraciones sísmicas». Es lo que se hace en el mencionado ELT. Este, ubicado también en este desierto, contará con un espejo de 39 metros, el más grande del mundo en su clase.
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A ello se le suma la protección del propio telescopio. Este descansa sobre «un pedestal de hormigón de forma cilíndrica que cuenta en su interior con un sistema de amortiguación». Se trata de 24 péndulos que consiguen al mismo tiempo la rigidez máxima que necesitan los espejos cuando están trabajando y la flexibilidad suficiente para absorber los tan habituales sacudidas telúricas. Puede moverse hasta 70 centímetros. «Nos exigieron que toda la estructura debía soportar los terremotos como si no hubieran sucedido. Se han tenido en cuenta los datos de los seísmos en Chile y se le ha dado una capacidad para soportarlos muy superior para que tenga margen suficiente», dice el experto de Idom.
Temperatura y viento
Otro gran enemigo de los telescopios son la temperatura y el viento. Los cambios extremos en el termómetro pueden alterar la forma de los espejos y disminuir la calidad de las imágenes. «La temperatura del interior se controla durante el tiempo que está cerrado para que sea la que se espera de promedio la noche siguiente de observación, ajustándose este valor a lo largo del día. Esta temperatura se ha de controlar con una precisión de solo un grado respecto de esa referencia, y ser estable cinco horas antes de la apertura de las puertas para iniciar la observación», precisa el ingeniero.
En cuanto al viento, las rachas pueden alterar las imágenes e incluso la forma de los espejos. El GMT puede trabajar con ráfagas de hasta 73,8 kilómetros por hora. Con las puertas cerradas puede soportar embates de hasta 198 km/h.
Como protección adicional, los ingenieros incorporaron una especie de persiana gigante desplegable (‘windscreen’) de 25 metros de altura para guarecer los cristales. El domo también cuenta con 400 ‘ventanas-persiana’ que pueden abrirse y cerrarse según las necesidades.
Los espejos
El de Magallanes contará con siete espejos de 8,4 metros y 18 toneladas cada una que se instalarán en forma de flor, con seis de ellos como los pétalos en torno a un espejo central. En total, la superficie es de 25,7 metros. Cada uno de ellos implica cuatro años de trabajo, 14 meses para su construcción y el resto, para el proceso de pulido de su superficie.
Su avanzada tecnología le permitirá «encontrar planetas similares a la Tierra, estudiar sus atmósferas y buscar señales de vida». Según sus responsables, «tendrá 50 millones de veces el poder de captación de luz del ojo humano y obtendrá las imágenes más nítidas y detalladas jamás tomadas de nuestro universo, diez veces superiores a las del famoso telescopio espacial Hubble y cuatro veces superiores a las del James Webb».
La construcción
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Cubierta del telescopio
Edificio de control
Depósito de combustible
Subestación eléctrica
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Situado, como queda dicho, a 160 kilómetros de la ciudad más cercana y a más de 2.500 metros de altitud, la construcción del coloso es toda una odisea. Se organiza de forma parecida a la explotación de una mina. Se levanta una especie de ciudad temporal en la que los trabajadores se turnan para que la obra no se detenga en ningún momento hasta su finalización. Si los planes se cumplen, el GMT debería estar finalizado en 2030.
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Idom y elaboración propia. Algunas imágenes son de ‘Giant Magellan Telescope – GMTO Corporation’
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